Monday



      Una cuestión de coherencia: lo que es malo
      si lo hace Cristina, es malo si lo hace la FED

  

 

 

Comentario en el informe de la más importante entidad de inversión privada en EEUU:
                                        «La buena noticia es que la economía no está funcionando tan bien como se creía.
          Eso significa que el gobierno continuará su política de emisión»
                                                                                                                                             




            Usted ha escuchado, leído y dicho repetidas veces, que en el mundo «sobran dólares», que además se prestan a una tasa increíblemente baja. Seguramente también sabe que la Reserva Federal americana y el Banco Central Europeo, éste bajo presión del sistema financiero, emitiendo moneda como nunca en la historia, bajo cualquier parámetro.


También sabe, si ha seguido profundizando, que ambos bancos centrales están aplicando varios mecanismos de redescuentos, estímulos y castigos para lograr que a su vez los bancos comerciales sean generosos con su política de crédito para el consumo, en la esperanza de reactivar la economía y sobre todo, de recuperar los niveles  de empleo previos al gigantesco barquinazo del 2008.


Oficina de facilidades al fondo a la derecha

Esto es lo que la FED ha llamado tras profundo análisis técnico el Quantitative Easing, (que podríamos traducir libremente como maquinita fácil, si usted quiere), que empezó siendo QE1 y ya va por el QE3 y que lleva adelante mediante el recurso de comprar sus propios Treasury Bonds de mediano y largo plazo con dólares que imprime al efecto. 

Si bien en los últimos trimestres se está reduciendo la cantidad de TB autocomprados, el monto es aún monstruoso, y mucho más lo es el acumulado de esa emisión, a lo que se suma el aflojamiento financiero y fiscal iniciado por la dupla Bush (h) – Alan Greenspan, el primero un prebendario y gastador serial y el segundo un presidente de la FED durante 5 periodos, que comenzó con flying colors y terminó bendiciendo y permitiendo la generación de la gigantesca burbuja que casi estalla en 2008, y que se está intentando licuar con esta política de emisión desaforada y tasa negativa en términos reales. 

La exuberancia irracional

Greenspan permitió en su último período hasta 2006, la «exuberancia irracional» que había denunciado en 1996, como lo reconoce en sus memorias (*) que dan un poco de vergüenza ajena en este punto y la burbuja de las subprime mortgages, la estafa más grande de que se tenga recuerdo perpetrada por un grupo de ejecutivos banqueros contra los ahorristas, el gobierno de EEUU, los gobiernos europeos y el sistema financiero global. (Sin nadie preso por ninguna de las maniobras relacionadas, en el mejor estilo argento)



         Otra de las contribuciones de Greenspan al actual sobrante de dólares fue su complaciente política monetaria emisionista, con la que se convirtió en un verdadero pionero del seudo keynesianismo que hoy abrazan muchos expertos con una importante cara de entender de qué se trata, la misma que han usado tantas veces en la historia. Tal vez estaba tratando de compensar su relación con Bush padre, que altri  tempi dijo de él: « I appointed him, he dissapointed me », una muestra del poco respeto que la familia tiene por la independencia de poderes.



         Esa suma de gasto desenfrenado, déficits, burbujas, estafas, emisión desaforada, más el aporte de Obama y el Tea Party, uno empeñado en no bajar el gasto y el otro en no pagar (no ya subir) impuestos, culmina en este mundo de tasas bajas y exceso de dólares que lamentablemente presagian más endeudamiento estatal global.



Milagro: y todo eso sin generar inflación

         La pregunta que todos nos estamos haciendo es ¿«cuándo aparecerá la inflación, que dicen que es la consecuencia inexorable de la emisión?  Nunca, decía la FED, porque cuando se reactive la demanda, retiraremos los estímulos y se equilibrará el mercado, subirá la tasa y naturalmente se controlará la inflación. Horseshit, con perdón. Tal como era predecible, tras el recambio en la presidencia de la FED de quien había hecho la promesa, Ben Bernanke, su sucesora, Janet Yellen, dice ahora que mantendrá las tasas bajas aún más allá de la tasa del 5% de desempleo que se consideraba un tope, y aún cuando la meta de 2% de inflación sea sobrepasada.



         Esto no es raro, antes de la retirada estratégica de Greenspan de la FED, o sea antes de que estallara su burbuja, también se cambiaron los objetivos estatutarios. El banco central americano ya no tiene como misión primera cuidar el valor de la moneda. Ahora debe primordialmente propender al desarrollo de la economía, después debe dedicarse a cuidar el valor de la moneda.



Sólo los tontos ahorran. Juan Perón

         El problema ahora, es que si bien el consumo se ha recuperado bastante, no se están alcanzado los niveles esperados, y a su vez los consumidores, ya suficientemente endeudados (us$ 59,000 de deuda pública  y us$ 54,000 de deuda personal cada americano), no quieren endeudarse más, pese a la presión sobre los bancos para que ofrezcan préstamos baratos y trasladen las bajas tasas a sus clientes. O sea, el público aprendió mucho más que el gobierno de la estafa de los subprime mortgages. 


         Entonces, la nueva idea es darle al mercado más de la misma medicina. Subir el salario mínimo por decreto y empujar más a los bancos a prestar con tasas regaladas. Hasta en Europa se está pensando en tasas negativas nominales, que en rigor ya existen porque los bancos cobran cada vez más caro y más generalizadamente, un fee nada barato a sus clientes por mantenimiento de cuenta, difícil de eludir luego que los ahorristas pasasen a ser rehenes de sus bancos ante la exigencia de las leyes de contralor de lavado de dinero de bancarizarnos la vida.



No hay tiento que no se corte.

         El miedo del consumidor americano a seguir viviendo de prestado, la existencia de una gran capacidad ociosa en EEUU, la naturaleza conservadora europea, (de los países serios, no de Grecia o Italia), y la renuencia de los bancos a exponer su capital y encontrarse en algún momento en problemas con las nuevas normas de capitalización requeridas a estas entidades, hacen que la relación entre emisión e inflación no sea directa ni rápida, aún. También el hecho de que al tratarse de monedas internacionales el impacto inflacionario tarda mucho más en llegar, o se dispersa más. 


         Pero esa baja inflación no satisface a los emisionistas. Porque no genera el crecimiento que quieren, ni el nivel de empleo que quieren.  (Ni el nivel de licuación alevoso que quieren) Con lo que siguen pujando para que esa emisión se transforme en demanda y esa demanda en más empleos. (Y seguro, en más inflación)


         Cuando esa inflación finalmente llegue será importante, y no parece fácil suponer que el circulante se absorberá velozmente. Con lo que en algunos años escucharemos a muchos expertos americanos y europeos clamando por planes de inflación. Ring any bell?


El empleo, el bien escaso del siglo XXI?

         Tengo dos observaciones. Una en serio. No estoy seguro de que el empleo tenga las mismas características que las del siglo XX. Un mundo globalizado, con más apertura, con tamaña población mundial pujando por incorporarse al mercado laboral, con los altos costos relativos de los salarios americanos y europeos, no parece hacer posible recuperar empleos por el simple mecanismo de emitir sin control o endeudar a la población sin control, lo que sería demasiado canallesco aún para los que perpetraron y toleraron la estafa de los subprime.



         La otra reflexión no es en serio, pero me temo que si la difundo demasiado será puesta en práctica: si el tema es que los bancos tienen miedo de prestar, y los consumidores de endeudarse, tal vez habría que evitar los intermediarios. Cada gobierno, en vez de emitir y comprar letras u otorgar redescuentos baratos, debería enviar un cheque a cada ciudadano para que lo disponga como guste. Eso aceleraría la generación de consumo, y seguramente la inflación, garantía de licuación de todos los muertos que guardan en los placards. 


         Y de paso sería más justo con la gente.  

         Dejo para otro día hablar de innovación, creatividad, competitividad, baja de costos laborales y déficit, mejoras sustanciales en la infraestructura y educación como forma de aumentar el empleo. Eso lo dejo para recomendárselo a los países subdesarrollados que creen que el empleo se logra con emisión e inflación.



         Muchos economistas, que hasta hace muy pocos años declamaban la inexorabilidad de las leyes económicas cuando eran infringidas por pequeños sátrapas del subdesarrollo, de pronto han decidido dar por obsoletos a los grandes maestros, al amparo de la idea de que todo evoluciona, y las leyes económicas, las de entonces, ya no son las mismas.



         ¡Guauuu! ¡Estoy asistiendo al nacimiento de una economía nueva, con reglas nuevas, los leo en el New York Times y me cruzo por la calle con sus autores y defensores! Avísenme cuando inventen la ley de gravedad posmoderna.



         Von Mises, pecho frío, sos un Messi.





Material consultado y de respaldo


The age of turbulence. Adventures in a new world de Alan Greenspan @Penguin Pr. 2007

Minutas de la Reserva Federal. 2005-2014

Estatuto de la Reserva Federal

"The Challenge of Central Banking in a Democratic Society", de Alan Greenspan 1996

Notas recomendas del Financial Times: 

QE and the economic risks of underfunding |





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