Por qué el gradualismo no sirve

Dardo Gasparre
Imaginemos -Dios no lo permita- que le diagnostican que tiene que hacerse un cuádruple bypass de corazón. El bobo ya no da más, para ponerlo en criollo. Consulta con dos cirujanos altamente especializados.
Uno de ellos le dice que debe internarse de inmediato y que en 24 horas hará la intervención, que tomará unas 7 horas, y lo deriva a su equipo para que empiece a prepararlo.
El otro, con iguales pergaminos, le dice que para minimizar riesgos, va a hacer los bypass gradualmente, uno dentro de un mes, otro más adelante y así, en un plazo que se irá viendo según la reacción del organismo.
¿Con cuál cirujano se operaría?
Como supongo que ha elegido bien y que felizmente ha sobrevivido, prosigo con mi nota.
El país está ante un diagnóstico similar. Debe someterse a una intervención de fondo para sobrevivir. Ha perdido toda irrigación y su sistema de bombear riqueza está taponado, con un cepo que lo lleva a la muerte.
Entonces aparecen los expertos en economía. Tanto los oficialistas como la mayoría de las alternativas sostienen que hay que hacer cambios muy importantes, pero deben aplicarse gradualmente. Poquísimos bregan por una intervención inmediata y rápida. ¿Por qué esa diferencia de enfoque?
Por las mismas razones que en el ejemplo inicial, que enumero.

Ignorancia y falta de convicción. Una falta de confianza en los principios elementales de la economía hace que no se quieran tomar decisiones de fondo por temor a las consecuencias que eso pudiera producir. Entonces se elige el gradualismo como intento de suavizar el riesgo y los efectos. La afirmación de que no se puede salir del cepo porque no hay reservas para ello es un buen ejemplo de ideas limitadas.

Temor a las consecuencias políticas. Se dice que el médico tiene que ser indolente. No paralizarse por las molestias que sufra un paciente ante una intervención si sirve para salvarle la vida o salvarlo de un mal mayor. El miedo a provocar inflación, por ejemplo, hace creer que, si las medidas de liberalización cambiaria se toman gradualmente, la inflación será menor (o menos notoria).
A nadie se le ocurre que mediante una decisión de congelar y luego bajar el gasto, congelar la emisión y absorber excedentes mediante tasas de interés, la inflación se controlaría por efectos concretos y por reducción de expectativas.
Tampoco se incorpora que muchos precios están fijados descontando un valor del dólar parecido al blue.

Presión. Por temor a un Congreso que se sabe muy manoseable por Cristina Kirchner, una administración infectada por La Cámpora y un Poder Judicial infiltrado que se opondría a cambios bruscos de timón para no poder en evidencia a su jefa. Esto no provoca ya el gradualismo, sino la demora.

Influencias y lobbies. Sería iluso creer que se ha llegado a este estado de postración económica, social y moral solo por estupidez. El proteccionismo, el acomodismo, el presupuestismo y otros sistemas de robo al Estado y al país (no me refiero a los funcionarios, sino a los privados) son los verdaderos criminales. Así como han operado desde siempre, y mucho más en estos 12 años, ahora prohíjan el gradualismo, no solo como modo de retardar los cambios, sino como un método deliberado de impedirlos totalmente.

¿Cual es el objetivo del gradualismo? Hacer algunas modificaciones cosméticas y efectistas, poner unos parches, repartir algo, tranquilizar los ánimos, negociar en una truqueada con los acreedores, volver a endeudar externamente al país y apostar a licuar el desastre con un supuesto crecimiento, una forma de conseguir una alfombra más grande para esconder la basura debajo. Una forma de gatopardismo remanida, de fingir que se cambia, de cambiar algo para no cambiar nada.
El gradualismo es el nadismo. Porque aunque yo no estuviera acertado y el proceso no fuera planificado, la experiencia muestra que termina siempre en la nada, o con el enfermo más grave que al comienzo.
Aun suponiendo buena fe en los abogados del gradualismo, ¿qué buscan lograr con ello? Aquí vale la pena volver al ejemplo del enfermo. ¿Nos hacen falta más diagnósticos? Casi todas las notas y las opiniones sobre economía de los últimos años han sido de diagnóstico.
¿Hay alguna razón para hacer cualquier cambio lentamente? Demorar la reducción del gasto es seguir sumando déficit y presión inflacionaria. Graduar la salida del cepo es seguir creando desempleo. Parcializar la flotación del tipo de cambio es empeorar las exportaciones frente a lo que ocurre en los mercados mundiales. Estirar la eliminación de retenciones es seguir matando la producción del interior.
Usé en un tuit una vieja frase: “Gradualización es como cortarle la cola al perro un centímetro por día para que sufra menos”. Así de absurdo e irracional.
Gradualizar el estudio integral de los presupuestos es perder el momento para acabar con la asociación ilícita de los contratistas, de los “grandes” empresarios que inventan juicios para robarle plata al Estado. Eso es lo que ellos quieren. Basta mirar los arreglos que hizo y hace el Estado con los seudoempresarios privados petroleros para comprender que cuando hablamos solo de bajar unos cuantos “ñoquis” estamos encubriendo a los grandes ladrones.
Donde el gradualismo no es inocuo sino fatal, es en el tema cambiario. Supongamos que un Gobierno cualquiera decide ser gradual con el tipo de cambio y en vez de liberar el mercado “pone” el dólar a 10,50. ¿Eso cambia algo? ¿Genera inversiones, exportaciones, empleo, reactiva el mercado inmobiliario, reduce la brecha? No. El efecto del “otro zapato” hará que todo el sistema espere el próximo ajuste, lo que tiene por sí un efecto paralizante, que es lo que menos necesitamos.
Cuando además se incorpora la actual situación de los mercados mundiales, el gradualismo luce idiota. Los países pequeños deben reaccionar rápidamente ante los cambios globales. En especial los parecidos a Argentina. Si no entiende este punto, pregúntele a cualquier iluso que se dedique a producir frutillas, trigo, soja, carne, vino, leche, limones, todas esas cosas que nos dan de comer en sentido figurado y real.
Gradualismo es nadismo. Ahora, lo dejo en paz para que vaya a elegir su cirujano. Suerte.


Publicada en Infobae 10/08/2015



Sergio Massa: el King Maker




El silencio electoral de cinco horas al que el kirchnerismo condenó a la ciudadanía es una muestra de la decadencia y el atraso al que ese gobierno precipitó al país en esta lamentable década transcurrida.


Tanto en el ridículo formato-papel de los votos, como en los oprobiosos episodios prepotentes y patoteros de robos de boleta, se evidenció la barbarie a la que está sometido el pueblo, cuya defensa se pregona hipócritamente.


La manipulación vergonzosa con la que también el kirchnerismo fustigó a la población con sus encuestas en boca de urna cuidadosamente machacadas por medios y periodistas, sorpresiva  y sospechosamente amigos, constituyen además un agravio a la democracia.


Pasemos ahora a tratar de entender los resultados de ayer.


El enorme despilfarro económico adicional en que se incurrió para tratar de sostener un consumo inviable y famélico, y las ilegales e insoportables cadenas nacionales de la presidente, no han dado aún los resultados esperados.


Como anticipaban las últimas encuestas, algunas corregidas de apuro para salvar la ropa de las encuestadoras, Daniel Scioli obtenía a la madrugada 36.5% de los votos, mientras que Cambiemos lograba el 31.4% y UNA el 21.5%, con 40% de mesas escrutadas.


Inesperada recuperación para la alianza Massa-De la Sota, con el importante aporte de Felipe Solá, que se transforman ahora en árbitros de la primera vuelta y el balotaje, si no en factor definitorio de la elección presidencial.


Probablemente influidos por el recuerdo del efecto Lousteau, muchos analistas sugerían anoche que se trató de una elección de candidatos, no de alianzas, de modo que no habría que descontar una alineación automática de los votos de Cambiemos con Mauricio Macri, ni los de De la Sota con Massa.


Me permito disentir de esa idea.  No parece que los radicales y los seguidores de Lilita fueran a estar dispuestos a votar en primera vuelta a Scioli, ni tampoco existe el elemental efecto defensivo que ejerció el kirchnerismo al apoyar a ECO en CABA contra su virtual rival Mauricio Macri, ayer confirmado.


Recordemos que Macri tiene dos gálibos a superar. Debe pasar los 30 puntos por si Scioli llega a 40, y debe tratar de que Scioli no llegue al poco democrático 45%  que lo consagraría presidente.  El tope de 30 puntos parece superado. Ahora veamos el segundo tope mágico.


Está claro que si los votantes de Massa votan del mismo modo que ayer, la segunda vuelta está decretada, una enorme complicación para Scioli.


¿Qué podría hacer que no votaran del mismo modo?


Por un lado, el clásico concepto del voto útil. La percepción de que al no tener chances de ganar, apoyar a Massa sería tirar el voto. En tal caso, parecería más razonable que muchos de los votantes de UNA se inclinasen por votar a Scioli, peronista igual que ellos al fin. Aquí pesará mucho el liderazgo de Massa y De la Sota, y también jugará la capacidad de captación de Macri sobre esos mismos votantes. Habría que  recordar mi nota de junio en este mismo diario zannini-un-catodo-o-un-anodo .


En ella sostenía que la designación a dedo de Carlos Zannini, y la inserción también dactilar de La Cámpora en los centros nerviosos del poder político peronista, podría revitalizar a Massa y crear una polarización interna en el peronismo.  Parte de ello empezó a ocurrir ayer.

        
El tigrense pasará ahora a recibir los coqueteos de su ex facción y del macrismo. Dulce venganza para un doble ninguneo. Es cierto que los votos son del votante, pero el peronismo tiene una propensión pastoril a actuar como majada, de modo que el próximo presidente de la Nación, bien puede llegar a ser designado por Sergio Massa.


¿Qué puede ofrecerle el kirchnerismo a Massa? O mejor, ¿qué oferta creíble le puede hacer el kirchnerismo  a Massa? ¿Acaso la gobernación de Buenos Aires, por lejana que parezca la idea? Recordar que Solá es el tercer candidato en ese distrito, que ya gobernó.


Del otro lado, ¿qué puede ofrecerle el Pro, o Cambiemos, a Massa? Adivino aquí menos flexibilidad que en el kirchnerismo. Tanto por la inflexibilidad de Macri como por la presencia siempre complicado del radicalismo  y de Carrió.


Sin embargo, parece más factible en términos políticos una alianza de Macri con Massa que de éste con su viejo entorno, en especial si se analizan los resultados de ayer en provincia de Buenos Aires, y la masa de diputados que puede aportar UNA para la imprescindible gobernabilidad en caso de que Macri fuera el presidente.


Seguramente que también habría presión interna de sus candidatos a diputados y gobernadores para Massa, que no querrán exponerse a no tener candidato a presidente en su boleta, o a sufrir un éxodo de boleta completa hacia alguna de las otras dos fuerzas con mayores chances.


Sergio Massa es ahora lo que en inglés se denomina un King Maker. Por un instante efímero, la democracia le ha conferido ese papel.  Una bala de plata. Que obviamente, sólo se puede disparar una vez.



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